Trastornos de personalidad más comunes en la infancia y adolescencia

Trastornos de personalidad más comunes en la infancia y adolescencia

 

Todas las etapas de la vida son importantes para cualquier persona pero hay una en la que se debe prestar especial atención y esa es la etapa del crecimiento. Durante la infancia y la adolescencia estamos en constante aprendizaje, necesitamos conocer, experimentar y cometer errores para ir aprendiendo poco a poco, algo normal en cualquier persona.

Pero durante esta etapa de nuestra vida pueden aparecer diferentes trastornos que pueden afectar a la personalidad de los más jóvenes. Cuando se sufren estos episodios el tratamiento debe ser diferente al que se da a los adultos y debe ser supervisado en todo momento por un especialista.

En muchos momentos, necesitan expresar sus sentimientos o temores y no todos lo hacen de manera verbal, por ello hay que fijarse muy bien cuando presenten conductas diferentes a las que estamos acostumbrados a ver, porque pueden expresarlos por otras vías. Esto es algo que un especialista debe tener en cuenta, tiene que conocer el desarrollo del menor a tratar así como otras informaciones de importancia como el ámbito familiar, social y también escolar.

Clases de trastornos

Podríamos estar durante mucho tiempo escribiendo sobre los diferentes trastornos existentes, aunque lo más normal es fijarse en los que suelen darse con más frecuencia para poder encontrar el mejor diagnóstico para el consiguiente tratamiento.

Los trastornos de personalidad más comunes entre la infancia y la adolescencia suelen ser los emocionales (miedo al fracaso escolar, ansiedad, preocupaciones…), de conducta, asociados a la alimentación (anorexia, bulimia, obesidad…), aquellos derivados de abusos sexuales o malos tratos, los relacionados con el acoso escolar, introversión y dificultad con las relaciones sociales, hiperactividad, etc.

Todos ellos son problemas que pueden derivar en trastornos de la personalidad, por ello, es de vital importancia que nada más detectarse algún cambio en sus rutinas se hable con el menor y poner el caso en manos de un especialista para reconducir la situación.

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